Un día en la vida de un Gestor Cultural Internacional


Al despertar, mi esposa y yo nos quedamos en cama viendo (en TV y Twitter) la investidura de Joe Biden como Presidente de los EUA y puedo decir que sobretodo, quedamos cautivados por las palabras, el ritmo y la belleza de la jóven poeta Amanda Gorman.


Entre speech y speech revisé mis redes sociales base que son Facebook, Twitter e Instagram. Podría decir que en Facebook me llamó la atención el impacto de una nota que compartí sobre la cultura como motor de la economía, lo cual me dio mucho gusto; en Twitter me detuve en los detalles y los memes en tiempo real sobre la investidura presidencial, así como en el impacto que ha tenido la obra Pichet Klunchun and Myself de Jerome Bel, programada por el equipo curatorial de Danza en la plataforma virtual de Cultura UDG; y en mi Instagram, revisé el impacto de poner dos fotos por día, práctica recomendada por The Futur, un canal especialista en marketing a quien sigo a partir de una entrevista que le hizo a otra de las figuras del márketing que he investigado y que me ha influenciado mucho en estos días: Seth Godin.


En ese lapso, recibí un mensaje de voz vía WhatsApp de un colega y amigo, además de funcionario público de Cultura federal, a quien respeto y admiro mucho, quien se disculpaba por no darle feedback a mis últimos mensajes, pero que en breve su particular me buscaría para agendar una reunión virtual. Mi esposa y yo celebramos el mensaje, pues tiene que ver con las gestiones de un ambicioso proyecto que busca visibilizar y abrir puentes de movilidad internacional para la danza contemporánea nacional.


Hacia el mediodía firmé de manera digital un contrato con Daina Ashbee, concerniente a la primera fase del proyecto “Te daré una buena noticia cada vez que respire”, mi más reciente proyecto internacional, producido por MOVES.


Ya en comunicación con mi Asistente y Coordinadora de Proyectos: Salma Miranda, avanzamos en la consolidación de un documento con las primeras 6 clases maestras que ofreceremos al Instituto Vallartense de Cultura a modo de retribución por su apoyo para la primera residencia de creación del proyecto antes mencionado. En paralelo, con Ricardo Aguilar, encargado del Desarrollo Estratégico de MOVES, pudimos avanzar en la creación de una línea de tiempo del programa de actividades propuesto para realizarse en el Conjunto Santander durante el 2021.


Entonces publiqué mi primer post del día en Instagram: una foto de una conversación con una programadora de Finlandia bajo el marco del CINARS, celebrando la posibilidad de hacer networking internacional a pesar de la pandemia; y también compartí en Facebook la nueva entrada del Blog MOVES (programada para su publicación automática), primera parte de la historia de la fundación de uno de mis proyectos más importantes de este año, el cual haremos público pronto: #LaGestiondelFuturo.


Entonces me senté a continuar diseñando la carpeta para patrocinadores de nuestro proyecto internacional para el cual requerimos un presupuesto importante. Para ello me puse a revisar las carpetas de OMPHALOS de Damien Jalet que utilizamos para buscar el patrocinio de COPPEL, cierta vez que proyectamos una gira por el norte. La encontré en mi disco duro de 5TB en el que tengo todos mis respaldos (el disco se llama FTA, en homenaje al Festival TransAmeriques, pues me lo compré en el Best Buy que está a unas cuadras de la Place des Arts de Montreal). Al final, esa gira de OPMHALOS se pagó sola, con los honorarios pagados por todas las sedes, tanto de Chihuahua, como de Francia y Alemania. Una optimización de los recursos genial, coordinada por mi querida Ireri Mugica, entonces encargada de la Gestión Internacional del CEPRODAC.


La diferencia que encontré entre una carpeta y otra fue brutal. Pues no es el mismo tipo de beneficios que podías ofrecer hace un par de años, que en medio de una pandemia, pues todo está sujeto a los protocolos sanitarios, así como al cuidado del otro, entre muchas otras restricciones. Así que entre la productora del proyecto (Verónica Rimada Díz, mi esposa) y yo, hicimos un ejercicio de imaginación y renovamos el paquete de beneficios que ofreceremos, los cuales terminaron definiendo un programa nuevo de danza, creación y sanación, que utilizaremos para generar ingresos más allá de la procuración de fondos del proyecto en curso. Estas reflexiones tienen lugar a lo largo del día, entre la oficina, la cocina y la recamara, pues ahora la gestión cultural, como muchas otras profesiones, ocurren y se desarrollan en casa.


Cuando diseño proyectos suelo escuchar música en Spotify con mis ROKIT de 5 pulgadas. Los artistas del momento son FINNEAS, hermano de Billie Eilish y ganador del Grammy a sus 22 años. Así como las Radios de Labrinth y Olafur Arnalds.


En algún momento del día recibí un mail de la American Dance Abroad pidiéndome algunos datos para mi participación en la edición virtual del American Dance Recon, en el que se presentan sólo artistas de la danza con sede en EUA. En otro espacio y tras un breve chat, le envié un email con una carta a mi colega griego Vangelis Legakis, quien está de paso por México y me pidió conectarlo con colegas de la CDMX.


De manera sorpresiva, recibí una llamada telefónica vía Messenger de Benoit Lachambre, con quien tuve una memorable conversación sobre sus deseos de vivir en un lugar en el que pueda crear danza en un contacto más pleno y directo con la naturaleza. Me confesó también su idea de crear una experiencia danscística con delfines salvajes. Tengo esta conexión con Benoit debido a su próxima residencia en el Conjunto Santander de las Artes Escénicas de la UDG, en la cual estoy fungiendo como mediador y promotor del proyecto en México, en colaboración con El Día D.


Finalmente, tras ir al super por comida para la cena, publiqué mi segundo post en mi Instagram: una selfie con mi playera de palmeras, frente a mi pared/pizarrón con mapas mentales de una de mis últimas conferencias.


Y antes de dormir, de 1 a 2 de la mañana, me dispuse a escribir este texto, correspondiendo al rigor que se requiere para forjar el hábito de escribir todos los días, por cien días.


Eleno Guzmán Gutiérrez

Guadalajara, Jalisco | 21 de enero de 2021

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