Burbuja de cuidado mutuo (o de cómo bailamos juntas y sin miedo)



Antecedentes

Un día en medio de la pandemia, la coreógrafa canadiense Daina Ashbee, a quien conozco y admiro desde hace 4 años, me escribió diciéndome que su estreno en el KVS de Bruselas sería cancelado, de modo que tendría libre desde noviembre de 2020 hasta los primeros meses del 2021. Me preguntó si estaría interesado en hacer algo con ella durante esos meses; y sin pensarlo mucho, le dije que sí. Mi revelación fue la siguiente: todos estos meses he estado dándole forma a nuestra empresa MOVES, en términos de contenidos intelectuales y estratégicos; de modo que no había mejor forma de ponerla en acción que a través de una creación internacional con una de las jóvenes promesas de la danza contemporánea mundial.


Protocolos permitidos


Mi siguiente pensamiento se centró en las posibilidades reales de hacerlo presencial; aunque para ese entonces las medidas sanitarias en Jalisco permitían a las escuelas de danza tener un alumno cada 2 metros cuadrados. Sin embargo, los riesgos de que el gobierno aplicara el botón rojo y nos confinaran de nuevo, nos tenía a todos con la preocupación de una posible cancelación; y aún así, continuamos con el proyecto. Nuestra cómplice principal fue Fernanda Medina de IDAC, quien bajo un esquema de intercambio, nos ofreció su salón principal por los 10 días que duró el taller.


Convocatoria sobrecogedora

Entonces lanzamos la convocatoria con un margen de 3 semanas antes de las fechas del taller y la respuesta fue sobrecogedora. 38 bailarinas de diversos Estados del país aplicaron para formar parte del taller, que a su vez fungiría como audición para la selección de 10 bailarinas que formarían parte del elenco de la nueva creación de Daina Ashbee en México.



El protocolo de cuidado

Podríamos decir que este protocolo fue el primer acercamiento a lo que hoy llamamos el protocolo de las Residencias Burbuja de Creación Artística, el cual consistió en solicitar a las participantes mantener sus burbujas de convivencia evitando salir a lugares públicos durante los días del taller. Demarcación del piso con espacios de dos metros cuadrados por persona. Revisión de temperatura diaria y aplicación de líquido desinfectante al entrar al espacio de trabajo. Uso de ropa limpia para el taller, dejando su ropa de calle en la entrada, así como sus zapatos. Sanitización del linoleum antes, en la mitad y después del taller. Uso de un trapo individual y aspersores para limpiar el espacio personal cuantas veces fuera necesario. Evitar conglomeraciones en los pasillos. Acceso al catering por bloques para evitar la reunión de personas. Salida inmediata una vez terminado el taller.



10 días de vulnerabilidad femenina


Lo que ocurrió en el taller fue un acontecimiento que cimbró nuestros sentidos y nuestras vidas. El empoderamiento femenino de las 20 bailarinas que poco a poco fueron construyendo una confianza colectiva, liberando prejuicios, tabúes y resistencias, terminó siendo un acto de libertad corporal y escénica que cambió nuestra percepción de la desnudez; y que esperamos afecte la mirada de los espectadores mexicanos, provocando un nuevo modo de mirar, no sólo la belleza de un cuerpo desnudo, sino las poéticas y los múltiples discursos que puede contener.



Volver a casa

Finalmente volvimos a casa (nuestra burbuja cotidiana) sanos y salvos, pero sobretodo transformados por una experiencia inolvidable y liberadora, protegidos por una burbuja de cuidado mutuo que hizo posible el surgimiento de nuestra nueva producción internacional titulada “Te daré una buena noticia cada vez que respire” en coproducción con Cultura UDG y el Conjunto Santander de Artes Escénicas.




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Testimonios


“Me emociona recordar las semanas más intensas del 2020, rodeada de una fuerza femenina desmesurada, un espacio de entrega, mística, búsqueda, libertad, gratitud, compañía, soporte, amor y fe”. Irene Martínez, Bailarina


“Las heridas ya no duelen cuando se está lleno de cicatrices; sin embargo, el coraje aviva el llanto de todas aquellas que alguna vez callaron. Por primera vez ya no callaba y mi voz, mi voz ERA y era UNA. Gracias a cada ser hermoso que se cruzó en este proceso y que lo hizo posible”. Steph Montesinos, Bailarina

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