3 razones que explican mi obsesión por la Semiótica


Autorretrato semiótico de Daniela Urías
Autorretrato semiótico de Daniela Urías.

La semiótica transformó mi modo de pensar


La semiótica propone un modelo de pensamiento triádico, el cual abate el modelo de pensamiento dual que tanto ejercemos en la vida cotidiana. Pensar semióticamente me dio acceso a una estructura mental que toma en cuenta tres niveles de percepción: el emocional, el físico y el intelectual. Pensar semióticamente es pensar bajo la influencia de estos tres ámbitos. Pero fue hasta que comprendí que los efectos de dichos ámbitos sensibles ocurren al mismo, que la semiótica se me reveló por completo; y entonces comenzó mi obsesión. Pues me dije a mi mismo: así pensamos los artistas escénicos. Desde ese momento, mi modo de ver la escena y la vida se transformó por completo.

Herramientas para mirar


Mi modo de profundizar en el campo de la semiótica ha sido a través de mi afán por compartir mis hallazgos a los demás. Para ello fue necesario diseñar un modelo basado en una práctica muy sencilla: el punteo. Hacer punteo significa lo mismo que tomar notas. Sin embargo, son notas con una intención específica: atrapar TODO aquello que llama nuestra atención. El punteo no tiene moral, ni preferencias estéticas; te ayuda a poner en papel lo que ves, sientes y piensas sobre lo que ocurre ante a tu mirada. Partiendo de esa premisa, construí un modelo que permite a mis alumnos desarrollar y escribir argumentos inteligentes sobre escena contemporánea. Estas herramientas cambian tu modo de ver los signos artísticos, pero también los signos de la vida cotidiana.

La abducción


Descubrir las potencias del pensamiento abductivo transformó por completo mi modo de enunciar lo que entiendo por el pensamiento artístico. Abducir es un intento de adivinación, un modo de anticiparse al presente a partir de los hechos, un modo de construir futuros probables; y para mi gusto, el modo más seguro de arriesgarlo todo en la construcción de signos escénicos. Cuando la teoría me explicó que las metáforas son el tipo de signo que más abducciones provocan, fue que logré enunciar una de mis principales hipótesis: el artista escénico es una máquina abductiva. Y es que abducir es habitar la incertidumbre de lo real; es vulnerar nuestras creencias sin dejar de creer en ellas; es confiar en que aún el vacío es un piso sólido. Por ello me atrevo a decir que abducir es construir imposibles. Y qué es un artista sino un arquitecto de lo imposible, creador de nuevos imaginarios y territorios invisibles.